“Porque como nos vamos a quedar aquí mucho mucho mucho mucho mucho mucho tiempo, ¿verdad?”, Pakita.
Mis libros favoritos están llenos de huidas.
Alicia huye de la aburrida clase de historia para perseguir al conejo por el agujero…
Wendy apenas duda un segundo antes de dejarse llevar de la mano de Peter a Nuncajamás…
Max se enfuda su traje de lobo y muerde y corre y corre hasta llegar al lugar donde habitan los monstruos y lo salvaje existe…
Las ansias de descubrir y su imaginación sin límites llevan al Principito a abandonar su rosa y sus baobabs en busca de nuevos planetas…
Bastian se esconde del examen de matemáticas en la azotea del colegio y se cuela entre las páginas hasta Fantasía…
Todos son niños incapaces de soportar el mundo en el que les ha tocado vivir. Niños curiosos y ansiosos. Niños rebeldes. Explosiones de color y risas. Deseosos de jugar, de explorar, de descubrir, de soñar, de ver cosas, de crear cosas, de conocer mundo. DE VIVIR.
Todos se rebelan sacudiéndose y pataleando sin dejar que la vida civilizada, insulsa, monótona y adulta se los coma.
Se niegan a resignarse a que los Hombres Grises les roben su tiempo.
Necesitan seguir soñando… Seguir siendo pájaros… Sentir el aire en las alas y el viento en la cara… un rato más… Hasta que se cansen… hasta que sea su momento… hasta que las cosas cambien… hasta que ellos cambien… hasta que esa energía indomable se agote… hasta que ya lo hayan visto y vivido todo… … Hasta que sus almas cansadas busquen el refugio y la paz del nido…
Y es entonces, y sólo entonces, cuando ya han agotado hasta la última gota de aliento y de brisa, cuando todos todos ellos vuelven a casa…
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